No es broma cuando digo que me levanto con la verdadera intención de ser una mejor persona, siempre digo "lo primero que voy a hacer es agradecer". Sin embargo; comienzo batallando con las sabanas y la neurona en huelga, así parte mi mañana un poco atrasada y a la carrera, preparar desayuno, colaciones, almuerzos, etc. pero de agradecer por el momento nada. Menos mal que mi marido me ayuda levantando a los niños y vistiéndolos, de lo contrario tendría que levantarme 30 minutos antes, que hay que ver lo valiosos que son por las mañanas. "Me ayuda?" dije "Me ayuda????", ¡pero si no me ayuda a mi!, los niños son de ambos por ende esto es un trabajo de a dos, que manera de lavarnos el cerebro en la infancia, tengo tan metido en el inconsciente que los niños y la casa son pegas femeninas que termino creyendo que el es un santo.
En fin, :) comentarios como el anterior van diluyendo mis buenas intenciones y aún no ha pasado una hora del nuevo día.